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¿Qué tiene que tener una franquicia para ser buena?

¿Qué tiene que tener una franquicia para ser buena?

23/08/2016

Cuando estamos pensando en hacer una inversión considerable, los consumidores somos altamente propicios a tomarnos nuestro tiempo para buscar información, comprar, pensárnoslo y pensárnoslo otra vez antes de tomar una decisión. Y en la puesta en marcha de un negocio, no iba a ser menos.

A la hora de comprar una franquicia, encontramos miles de páginas en Internet que hablan de las mejores franquicias del mundo, de las franquicias más rentables o de las más exitosas. Pero ¿qué factores entran realmente en juego en una concepción tan objetiva como es “la más exitosa”? ¿por qué han determinado que una franquicia es mejor que otra? Y lo peor de todo, ¿por qué, miremos la franquicia que miremos, vamos a encontrar alguna crítica apabullantemente negativa?

Una imagen vale mal que mil palabras al igual que un ejemplo es la mejor poción para el entendimiento y por ello, vamos a servirnos de uno conocido en todos los confines de la tierra, como es Mcdonalds (probablemente en Groenlandia, algunos países de África y Asia Occidental no lo conozcan, aunque parezca increíble – más info similar en La franquicia Mcdonalds en cifras).

 

¿En qué se diferencia una franquicia buena?

Desde el punto de vista del consumidor, una empresa se distingue radicalmente por la perspectiva que este se crea a través un “ente” que la rodea, por una esfera de diferenciación que la propia marca crea; un conjunto generado por un concepto original, con una “receta” exclusiva, generalmente pionera en el sector o segmento, y comercialmente muy efectiva. Y es este, el primer salto para pensar que la compañía está haciendo las cosas bien y resulte atractiva para los compradores. ¿Identificas a Mcdonalds en esta definición?

Ahora, bien la esfera de un franquiciado, el que compra el negocio y luego esta al pie del cañón, es diferente y bien tiene que entrar a valorar otros factores. El primero de todos es saber si realmente todo ese éxito es replicable, y por transmisible a través de unos procedimientos. Y aquí, nos acercamos a lo que es la piedra angular de la franquicia: el saber hacer, también conocido como know-how.

Imaginemos que en cada restaurante Mcdonalds ofrecieran una atención diferente, un procedimiento de pago distinto, e incluso unas recetas compuestas de unos ingredientes muy diferentes. La perspectiva homogénea del consumidor y la seguridad que siente al conocer la oferta del restaurante sin ni si quiera haber entrado (factores que, dicho sea de paso, es parte del éxito de este tipo de cadenas) se distorsionaría por completo. Más allá, apliquemos esto a las esferas más altas; imaginemos que al comprador de una franquicia no le han proporcionado la información necesaria para formar a sus empleados de una manera adecuada, o para gestionar los números, para conocer el volumen de aprovisionamiento necesario en cada caso… ¿realmente el comprador sentiría que ha comprado un Mcdonalds o que ha invertido en poner la marca en el escaparate?

 

¿Te parece caro el coste de una franquicia?

Un saber hacer transmisible es un elemento tan fundamental en el mundo de la franquicia que es el que permite que el éxito sea replicable y que precisamente las marcas más famosas del mundo lo acojan en su seno para expandirse a través de él. A la empresa Mcdonalds, con más 50 años de trayectoria, no le costó un día tejer este entramado que genera tal éxito entre los consumidores. Tampoco le cuesta poco ofrecer toda esta información a sus franquiciados, organizar sus meetings y contar con un departamento para seleccionar a los mejores inversores que entren a formar parte de su grupo.

A priori, el coste de una franquicia puede parecerte desorbitado: “¿50.000 euros solo por explotar una marca?, ¿200.000 por un restaurante? Por esa cantidad me lo monto yo solito”. Pues cuidado con esto porque en el precio de la franquicia estas pagando el hecho de poder explotar un negocio de éxito probado con unidades propias que así lo certifican, la transmisión de cómo se gestiona desde 0 el negocio, el apoyo de expertos, y sí, también una marca en el escaparate.

Si bien es verdad que a las cifras dadas anteriormente habría que añadirle unos “0” más si hablamos de la franquicia Mcdonalds, ahora piensa, ¿Serías capaz de levantar un imperio como esta marca de comida rápida si dispusieses de millones de euros? Si nunca te has visto en esta tesitura, es posible, piensa que nadie (o pocos) más lo han hecho o intentado. Por algo será, y no por falta de espíritu emprendedor, que en EEUU desborda. Poniendo los pies más en la tierra, ¿cuánto tiempo y cuántos recursos te costaría montar una empresa por tu cuenta si no lo hicieras de la mano de una franquicia? No olvides de descontar el tiempo en investigar la fórmula adecuada, los tropiezos, los errores, y los fracasos de por medio. Ahora quizás si te salen las cuentas.

 

Si una franquicia es cara o barata no depende solo de su precio

En conclusión, comprar una franquicia no es caro, si realmente es una buena franquicia. Pero a lo que íbamos ¿cuáles son las buenas franquicias?

En primer lugar, volvemos a reiterar: aquella que disponga de una marca original, diferente y con un know-how existente y transmisible; porque si existe, pero no se puede transmitir ¿cómo va a replicarse dicho éxito? Puede sonar contradictorio, pero si una empresa desconoce cuál es la receta de su éxito ¿Cómo va a transmitir dicho “secreto” a sus franquiciados?

En segundo lugar, tampoco una franquicia es “buena” si es más cara. Mucho cuidado con esto, porque decir que una franquicia es cara por que exija una inversión inicial de 100.000 euros, y otra barata porque pida 50.000 es un craso error, sino que el valor real de una franquicia dependerá de lo que esta franquicia ofrezca a cambio de su canon de entrada y royalties posteriores; valor de la marca, saber-hacer, diferenciación, exclusividad, formación, marketing, y publicidad, asesoramiento post-apertura…

Y punto tres y no por ello menos importante; de hecho, el más importante. Capacidad, ilusión y ganas de poner en marcha un proyecto de la mano de una franquiciadora; un proyecto en el que tú te sumas a la trayectoria de la franquiciadora, cuyos pasos deberás seguir. Al fin y al cabo, buena o mala franquicia, la gran parte del éxito (o fracaso) de esta radica en el propio franquiciado.